Proyectos anteriores

Centro de protección de menores “El Contador”

El Centro “El Contador” abrió sus puertas en Abril de 2008, y tuvo conveniadas 34 plazas de sexo masculino. Fue un centro gestionado en colaboración con la empresa Residencial Contador SL.

La plantilla con la que contó dicho centro fue la siguiente: Un Director, una trabajadora social, una psicóloga, nueve educadores/as, un mediador y dos cocineras.

 

Centro de acogida inmediata “Órgiva”

El C.A.I .“Órgiva” fue un recurso residencial de protección de menores emplazado en el municipio de Órgiva, pueblo de la alpujarra Granadina. Su apertura se produce el 31 de Julio de 2006, con una capacidad de 20 plazas para menores con edades comprendidas entre los 12 y 18 años.

El Personal Educativo y Técnico del Centro estaba integrado por: 1 Director/a, 1 Subdirector/a , 2 Psicólogos/as, 1 Trabajador/a Social, 1 Mediador/a intercultural, 2 Cocineros-as/Limpiadores-as y 8 Educadores/as.

El Centro de menores “Órgiva” se trató de un recurso de acogida inmediata cuya función principal era la de atender con carácter de urgencia a los menores que se encuentran en situación de desprotección o alto riesgo.

Algunas de sus funciones mas destacadas eran: 1. Atender, en primera instancia, todas las necesidades de aquellos menores que se encontraban en situación de desprotección manifiesta y que con carácter de urgencia comenzaban a ser responsabilidad de la Administración andaluza en materia de protección de menores. 2. Tras una evaluación y estudio pormenorizado de la situación particular de cada menor se proponía la derivación del menor a un nuevo recurso residencial más duradero y adaptado a sus necesidades.

Es necesario destacar las distintas situaciones que propician la existencia de estos programas. Por un lado, nos encontramos con las situaciones derivadas de la atención a menores en grave desprotección, sobrevenida con urgencia y de forma imprevista ante las cuales es imprescindible disponer de un recurso especialmente adecuado. Por otro lado, la situación de desprotección de menores extranjeros no acompañados, que deben ser atendidos mientras se determina por quien corresponda su futuro en nuestro país. Por último, todas aquellas actuaciones derivadas de la necesidad de disponer de recursos residenciales en los que se asegure una buena labor de recepción, diagnóstico y orientación de los casos, sin que necesariamente sea desarrollada desde la urgencia, sino como parte de procesos ya previstos de cambio en la situación de menores, experiencias de preparación para otras medidas, actuaciones protectoras ya previstas por los equipos técnicos correspondientes, para las cuales los centros de protección que desarrollen estos programas son el mejor y más fiable recurso.

De acuerdo a lo previsto en el Decreto de acogimiento residencial, la permanencia de menores en Centros de Acogida Inicial e Inmediata, será la del menor tiempo posible, bien para posibilitar la integración o reintegración familiar, sea por la superación de la situación que justificó la acogida, o bien para pasar a los recursos previstos para el acogimiento residencial de carácter general, que desarrollan los programas de atención residencial básica o, en su defecto, si así lo justifican los casos, los programas específicos de atención a la diversidad.

Entre las actividades que se realizaban diariamente en el Centro podemos destacar las siguientes:

  • Tramitación de la documentación de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS): DNI, Pasaporte, Permiso de residencia, …
  • Actividades Formativas: Enseñanza Reglada (E.S.O., F.P.), Apoyo al aprendizaje del castellano, Cursos de FPO, Programas de Garantía Social, Talleres de Jardinería y Agricultura, Alfabetización informática, …
  • Actividades Lúdicas y Deportivas: Salidas al medio natural, excursiones, fútbol,…
  • Talleres de habilidades sociales, de autoestima, de promoción de la salud,…

 

Centro de menores “Alhendín”

Este recurso residencial recibió el nombre del municipio en el que se encuentraba enclavado: Centro de menores “Alhendín”. Comenzó su andadura en diciembre de 2005 con el objetivo general de crear un ambiente óptimo que lograse el desarrollo integral de adolescentes. En él se atendía a 8 menores tutelados por la Administración con edades comprendidas entre los 12 y 18 años.

El personal del Centro estaba compuesto por los siguientes profesionales: – 1 Director/a. – 1 Psicólogo/a – 1 Trabajador/a Social – 1 Mediador/a intercultural – 1 Cocinera/Limpiadora y 8 Educadores/as.

Los menores que residían en el Centro “Alhendín” habían vivido en contextos de dificultad social, y como consecuencia, presentaban en el momento de su incorporación al centro conductas que en nuestra cultura despiertan alarma social y que genéricamente reciben el calificativo de Trastornos de Conducta.

Este Centro de Protección cumplía una importantísima doble función. Por un lado, se encargaba de fomentar conductas prosociales que posibiliten a estos jóvenes alcanzar su autonomía y un estilo de vida socialmente respetable y , por otro, de prevenir comportamientos antisociales o delictivos.

La función principal del Centro de Menores “Alhendín” era terapéutica y correctora de una serie de trastornos o desajustes. Por supuesto, sin menoscabo del resto de funciones básicas que todo Centro de Protección debe atender: función asistencial, educativa, afectiva, dando respuesta a las necesidades de desarrollo físico, psíquico, emocional y social. Este Centro tenía la particularidad de proporcionar una atención terapéutica especializada a cada problemática o perfil desadaptado.

Para ello se realizaba una Observación y una intervención directa con el menor. Esta labor la realizaban los profesionales del Centro, y en las ocasiones que lo requerían se coordinaban con recursos externos a éste (recursos formativos, laborales y sanitarios). Los talleres socioeducativos más representativos que se realizaban en el Centro para prevenir o erradicar conductas disruptivas podemos eran los siguientes: – Resolución de conflictos. – Autocontrol. – Prevención en el consumo de drogas. – Educación para la salud. – Orientación Laboral. – Jardinería. – Agricultura. – Deportes de equipo. – ….

En algunos casos era posible preparar a los menores para el retorno a su contexto familiar de origen, la integración con familias colaboradoras o adoptivas o para la emancipación. En estos casos el Centro propiciaba fomentar un repertorio adaptativo y normalizado en estos menores que le permitían una readaptación exitosa. Cuando no sea posible el apoyo de una familia, era prioritario desarrollar la función de emancipación e independencia personal, lo que conllevaba el abordaje con el adolescente de la inserción socio-laboral, que le posibilite una vida autónoma.